martes, 30 de agosto de 2011

La Herencia

Tres estaciones en la vida del Imago Viva Dei.

Hay una fuerza que nos impulsa hacia nuestra naturaleza eterna, aquella que es conducida por la esencia de la existencia misma: la vida espiritual, de la que verdaderamente estamos hechos. Ésta se acrisola, se amalgama en el devenir de los años por la experiencia de vida, por la circunstancia, por el libre albedrío conducido. La transformación se da con el auxilio de un Maestro, uno asignado por la Divinidad. Hablo aquí del rol de la paternidad y también de la transformación del espíritu que rompe las ataduras colosales de una carne que tiende a lo que no armoniza con la universalidad de todo aquello que fue concebido como bello y bueno:

He visto la ocupación que Dios ha dado a los hijos de la humanidad en qué ocuparse. Todo lo ha hecho bello a su tiempo. Aun el tiempo indefinido ha puesto en el corazón de ellos, para que la humanidad nunca descubra la obra que el Dios [verdadero] ha hecho desde el comienzo hasta el fin. He llegado a saber que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien durante la vida de uno; y también que todo hombre coma y realmente beba y vea el bien por todo su duro trabajo. Es el don de Dios.
(Eclesiastés 3:10-13),NM.

El misterio del propósito, del sentido de vivir, queda develado con el don de la reflexión, de la contemplación pasiva que ilumina la mente de quien ama la perspicacia, con el auxilio de las dos fuentes mencionadas: el Instructor y el Libro Sagrado que acopia los pensamientos del propio Creador, fuente de múltiple inspiración.

La sabiduría es la cosa principal. Adquiere sabiduría; y con todo lo que adquieres, adquiere entendimiento. Estímala altamente, y ella te ensalzará. Te glorificará porque la abrazas. Dará a tu cabeza una guirnalda de encanto; te otorgará una corona de hermosura”.
(Eclesiastés 4:7-9)

Dos, entonces, son las fuentes de esta sabiduría, pero una sola la experiencia que en la vida se presenta para este viaje hacia lo trascendente. La experiencia humana recogida alegóricamente en la Commedia de Dante Alighieri podría servirnos también como una ilustración de este altro viaggio, por ser un trabajo inspirado en la fuente de aquella sabiduría conductora.

***

Meditaba en los hechos de una madre y en el vigor de su juventud al lado de sus hijos. Juega ella con la menor de sus hijas: no hay límites para ese derroche de salud y vigor. No hay restricciones a nada. Ella y su hija se confunden en el interminable juego de la felicidad del amor stor.guḗ, inherente entre los seres queridos, la relación de afecto que llama la sangre, el cuerpo y ese instinto innato de conservación. Es la relación que no tiene mérito alguno, salvo para aquellos a quienes se ama.

Regocíjate, joven, en tu juventud, y hágate bien tu corazón en los días de tu mocedad, y anda en los caminos de tu corazón y en las cosas vistas por tus ojos. Pero sabe que debido a todas estas el Dios [verdadero] te traerá a juicio. Por eso, quita de tu corazón la irritación, y evita a tu carne la calamidad; pues la juventud y la flor de la vida son vanidad.
12 Acuérdate, ahora, de tu Magnífico Creador en los días de tu mocedad, antes que procedan a venir los días calamitosos, o hayan llegado los años en que dirás: “No tengo en ellos deleite”
(Eclesiastés 11:9- 12:1)



La experiencia en esta estación del amor -más tarde transformada en atracción pasional, eros- es aún terrenal, como el vivido por Paolo y Francesca.


Amor, che al corgentil ratto s´apprende
Prese costui della bella persona
Che mi fu tolta, el modo ancor m´offende
Amor condusse noi ad una morte


Amor que no exime de amar al ser amado
Tan íntimamente me unió al afecto de éste,
Que como ves no me ha abandonado aún.
Amor nos condujo a una misma muerte
Inferno V: 100-106

Bebe agua de tu propia cisterna, y chorrillos que salgan de en medio de tu propio pozo. ¿Deben esparcirse afuera tus manantiales, [tus] corrientes de agua en las plazas públicas mismas? Resulten ser para ti solo, y no para los extraños contigo. Resulte bendita tu fuente de aguas, y regocíjate con la esposa de tu juventud, una amable cierva y una encantadora cabra montesa. Que sus propios pechos te embriaguen a todo tiempo. Con su amor estés en un éxtasis constantemente. ¿Por qué, pues, debes tú, hijo mío, estar en un éxtasis con una extraña, o abrazar el seno de una extranjera? Porque los caminos del hombre están enfrente de los ojos de Jehová, y él está contemplando todos sus senderos trillados. Sus propios errores atraparán al inicuo, y en las sogas de su propio pecado será asido. Él será el que morirá porque no hay disciplina, y [porque] en la abundancia de su tontedad se descarría.
(Proverbios 5:15-23)


***


La hija ha crecido y está en la flor de su adolescencia; quiere vivir la vida por si sola. La madre adopta el rol de correctora y de intrusa; asume entonces el rol de jueza, fiscal y abogado. La hija quiere rehuir esas actitudes ajenas a lo que hasta hoy ha concebido, porque no desea el control. Quiere creer ella que el control le es un derecho. Pero sigue siendo esa relación de stor‧guḗ y de Philía materna, es decir, de amor filial, de amistad, de preocupación lo que la mueve a sacrificar la amistad con su hija por ver en la flor de aquella juventud el camino que ha de enderezar. No hablamos tampoco aquí de un amor meritorio, en el sentido pleno de su naturaleza.



Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre. Porque son una guirnalda de atracción a tu cabeza y un collar fino a tu garganta.
(Proverbios 1:8,9).


La expresión de este amor correctivo es el primer intento de ascenso, de renuncia a una voluntad subyugada por su naturaleza imperfecta, como los sentidos diálogos que leemos en el canto de Dante y el músico Casella, interrumpidos súbitamente por Catón antes del ascenso por el monte Purgatorio:



Ed egli a me: Nessun m`è fatto oltraggio,

Se quei, che leva e quando e cui gli piace,

Piú volte m´ha negato esto passaggio;

Ché di giusto voler lo suo si face.



Y él a mi: "Nadie me ha tratado con injusticia,

pues si aquel que arrebata cuándo y a quién le place,

se ha negado varias veces a traerme,

ha sido atemperando su voluntad a la que es tan justa.



Amor che nella mente mi ragiona,
Comincio egli allor si dolcemente,
Che la dolcezza ancor dentro mi suona.
Lo mio Maestro, e dio, e quella gente
Ch´eran con lui, parevan si contenti,
Com´a nessur toccasse altro la mente.


“El amor que en mi mente raciocina”,
Comenzó él a cantar tan dulcemente,
Que todavía resuenan mis acentos en mi corazón
Mi Maestro y yo, y todas aquellas almas
Dábamos muestras de estar tan embebecidos,
Como si ninguna otra cosa tuviésemos en el pensamiento.



Correte al monte a spogliarvi lo scoglio

Ch´esser non lascia a voi Dio manifesto


Corred al monte, para purgaros de la impureza

que es causa de que Dios no se os manifieste

Purgatorio II 94-97; 112-117; 122,123


Los frutos de la disciplina correctiva se entenderán después y verán en la sabiduría la causa de sus justas consecuencias.



***



En el invierno de la vida, aquella madre, ahora en el silencio de su vejez contemplativa apenas observa, siquiera habla. Se ha hecho un alma dependiente de los que la aman y profesan respeto y cuidado amorosos. Llega el día en que, paralizada, espera en Dios y en los demás un auxilio presto. La hija, conmovida la auxilia, la acompaña, sufre el derrotero del sacrificio, de la empatía. Se desarrolla en ella sentimientos trascendentales. Puede entonces decirse que el mejor legado, la herencia de la vida se transmite en este momento.


Escucha a tu padre, que causó tu nacimiento, y no desprecies a tu madre simplemente porque ha envejecido. Compra la verdad misma y no la vendas... sabiduría y disciplina y entendimiento. Sin falta el padre de un justo estará gozoso; el que llega a ser padre de un sabio también se regocijará en él. Tu padre y tu madre se regocijarán, y la que te dio a luz estará gozosa.

(Proverbios 23: 22-25)


Pues bien, ¿quién es el hombre que teme a Jehová?
Él lo instruirá en el camino [que] él escoja.
(Salmo 25:12)


Hijo mío, si recibes mis dichos y atesoras contigo mis propios mandamientos, de modo que con tu oído prestes atención a la sabiduría, para que inclines tu corazón al discernimiento; si, además, clamas por el entendimiento mismo y das tu voz por el discernimiento mismo, si sigues buscando esto como a la plata, y como a tesoros escondidos sigues en busca de ello, en tal caso entenderás el temor de Jehová, y hallarás el mismísimo conocimiento de Dios. Porque Jehová mismo da la sabiduría; procedentes de su boca hay conocimiento y discernimiento. Y para los rectos atesorará sabiduría práctica; para los que andan en integridad él es un escudo, mediante la observación de las sendas del juicio, y él guardará el mismísimo camino de los que le son leales. En tal caso entenderás justicia y juicio y rectitud, el derrotero entero de lo que es bueno.
(Eclesiastés 2:1-9)



Ma non eran da cio le proprie penne;
Se non che la mia mente fu percossa
Da un fulgore, in che sua voglia venne.
All´alta fantasía qui mancó possa:
Ma gia volgeva il mio disiro e il velle,
Si come ruota igualmente é mossa,
L´Amor che muove il Sole e l´altre stelle



Pero no hubieran mis alas encumbrarse tanto,
a no haber iluminado mi mente
un resplandor que dejó satisfecho su deseo
aquí perdí el sublime vigor de mi fantasía;
mas ya daba impulso a mi anhelo y mi voluntad
como a una rueda que gira por igual,
el Amor que mueve el Sol y las demás estrellas.
Paradiso XXX 139-145



El mejor legado para una existencia es ese sentido de desprendimiento que confirma al Imago Viva Dei, la imagen viva de Dios: el Amor Divino: Agape, amor basado en principios, amor abnegado y sufrido, desintersado, que corresponde únicamente a los que tuvieron la dicha de comprobar que hay más felicidad en dar que la que hay en recibir (Hechos 20:35).

Es el amor acrisolado el Amor de Dios, el que logra el sublime giro del sol y las demás estrellas


LS
Lima, 30 agosto, 2011

Grabado medieval: Tristan und Isolde


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